El falso orgullo es un boleto directo al sufrimiento
El falso orgullo es un boleto directo al sufrimiento.
Nos enorgullecemos de cosas que no nos pertenecen: un título, una posición, el reconocimiento de otros. Y cuando eso desaparece — porque siempre desaparece — nos quedamos sin nada.
El orgullo auténtico nace de la coherencia entre lo que dices y lo que haces. Todo lo demás es decorado.